Mi abuela Catalina, mi primera cómplice creativa
Si hay una persona que está detrás de mi manera de crear desde pequeña, esa es mi abuela Catalina.
Ella era mi cómplice para todo. Cuando se me ocurría cualquier cosa, por rara que fuera, yo iba y le decía:
—Abuela, ¿hacemos un pulpo?
Y ella nunca decía que no.
—Busca el material y lo hacemos.
Y tanto que lo hacíamos.
No importaba si era fácil, difícil o si no teníamos ni idea de cómo empezar. Si yo quería hacerlo, buscábamos la manera.
Con los años he entendido que aquello me enseñó algo muy importante: no hay límites en la creatividad. El límite lo pones tú.
Mi abuela nunca me hizo pensar que una idea era demasiado rara o que algo no se podía hacer. Me enseñó a imaginar primero y a buscar después la manera de hacerlo realidad.
Y esa forma de crear sigue conmigo hoy.
Mi abuela Catalina forma parte de todo el universo de Petita Lechatrose. Está en mis recuerdos, en mis dibujos, en las pegatinas con su cara, en personajes que llevan su particular forma de pelo y, de una manera muy especial, en la propia imagen de mi marca.
Su cara forma parte de Petita. Y me encanta que sea así.
Porque cuando creo, siento que aquella niña que llegaba con una idea imposible sigue ahí dentro. Y también sigue aquella voz que decía:
«Busca el material y lo hacemos.»
Quizás para mí crear sea precisamente eso:
Imaginar sin miedo. Probar. Equivocarse. Volver a probar. Y no decidir que algo es imposible antes de intentarlo.
Eso me lo enseñó mi abuela Catalina.
Y eso sigue formando parte de todo lo que hago.

No hay límites en la creatividad.
El límite lo pones tú. ❤️
Petita Lechatrose


